Hablar de Blas Cernicchiaro no es solamente hablar de rock alternativo o de una banda que lleva años construyendo una identidad dentro de la música mexicana. Hablar de Blas es entrar en la mente de alguien que entiende el arte como una extensión de la vida misma, como una herramienta para cuestionarse, cambiar y redescubrirse constantemente.
Su visión va mucho más allá de los escenarios o los reflectores, porque mientras muchos artistas persiguen fama o reconocimiento, él parece estar más interesado en entender quién es realmente.
En dos puntos nos encontramos con una conversación distinta, más humana y filosófica, donde el tema principal no es únicamente la música, sino también el tiempo, la creatividad, las redes sociales y la forma en que las personas viven actualmente. Y quizá eso es lo que vuelve tan interesante a Blas, porque mientras muchos intentan encajar dentro de una industria, él parece más enfocado en no perderse a sí mismo dentro de ella.
¿Cómo comenzó Blas Cernicchiaro en la Música y qué lo llevó a construir su propia identidad artística?
La relación de Blas con la música empezó desde muy pequeño gracias a su familia. Sus raíces vienen de inmigrantes italianos que huyeron del régimen fascista y que, a pesar de las dificultades, siempre mantuvieron una conexión muy fuerte con el arte.
Su abuelo tocaba el violín, varios de sus tíos también eran músicos y dentro de su casa existía una idea muy clara, la vida no debía girar solamente alrededor del trabajo o las obligaciones.
Esa filosofía terminó marcando completamente su manera de ver el mundo. Blas cuenta que en su familia era normal agarrar una guitarra mientras alguien veía televisión o simplemente empezar a tocar aunque todavía no supieras hacerlo bien.
Así fue aprendiendo poco a poco, explorando sin presión y entendiendo que el proceso creativo también podía ser espontáneo. Desde entonces descubrió que el arte no necesariamente requiere perfección, muchas veces solo necesita curiosidad y ganas de experimentar.
Con apenas 17 años comenzó a producir música, escribir canciones, hacer arte pictórico, diseñar tatuajes y construir junto a sus amigos el proyecto de BETA.
Lo más impresionante es que gran parte de la agrupación continúa prácticamente intacta desde aquellos primeros años, algo poco común dentro de una escena musical donde muchos proyectos desaparecen rápidamente.
¿Por qué BETA no define completamente quién es Blas Cernicchiaro?
Aunque BETA representa una parte fundamental de su historia, Blas deja muy claro que nunca quiso que la banda se convirtiera en la única forma en la que las personas lo identificaran.
Para él, quedarse atrapado dentro de una sola versión de sí mismo sería limitar completamente su creatividad y su crecimiento personal.
Por eso constantemente busca otras maneras de expresarse. Además de la música, también pinta, escribe, diseña y explora distintas disciplinas artísticas.
Él mismo utiliza la frase “echar raíz” para describir esa necesidad de expandirse y entenderse desde diferentes facetas. No quiere depender únicamente de un escenario para sentirse creativo, porque considera que el arte puede existir prácticamente en cualquier espacio cotidiano.
En dos puntos entendemos perfectamente esa necesidad de evolucionar constantemente, especialmente en una época donde muchas personas sienten presión por definirse de una sola manera. Blas rompe con esa idea y demuestra que un artista puede reinventarse sin perder su esencia.
¿Cómo vivir del arte según la filosofía de Blas Cernicchiaro?
Uno de los temas más interesantes de toda su visión tiene que ver con la manera en la que administra su vida y sus necesidades. Blas no habla del arte desde una postura aspiracional llena de lujos o excesos. De hecho, su filosofía funciona prácticamente al revés de lo que muchas personas muestran hoy en redes sociales.
Hay una frase que resume perfectamente su pensamiento: “Yo siempre he creído que se vive más feliz no necesitando más sino necesitando menos”. Esa idea no solo la dice, también la aplica en su vida diaria. Vive de manera austera y constantemente se desprende de cosas materiales que ya no utiliza.
Si pasa más de un año sin usar algún objeto, prefiere venderlo o regalarlo antes que acumularlo innecesariamente.
Para él, compartir también forma parte del arte. Considera que si algo ya no tiene utilidad en su vida, probablemente pueda ayudarle a alguien más.
Esa forma de pensar termina conectando muchísimo con su proceso creativo, porque no ve el éxito únicamente desde lo económico, sino desde la posibilidad de vivir tranquilo y en paz consigo mismo.
¿Cómo influye la Música en la manera en que Blas entiende la vida?
Blas habla constantemente sobre los procesos. Más que obsesionarse con el resultado final, le interesa disfrutar el camino creativo y permitir que las cosas ocurran naturalmente. Muchas veces pinta o compone sin ningún propósito específico, simplemente porque necesita hacerlo y porque crear ya forma parte de su rutina diaria.
Algo que llama mucho la atención es que suele cargar una libreta con colores o materiales para dibujar a cualquier lugar al que va. Incluso acostumbra invitar a personas desconocidas a participar.
Hace poco contó que en una cafetería le pidió a un chico que dibujara algo y cuando el joven respondió que no sabía qué hacer, Blas simplemente le dijo: “No importa, haz lo que quieras, no tienes que dibujar algo”.
La frase parece simple, pero refleja muchísimo sobre cómo entiende la creatividad. No todo necesita una meta comercial o una validación externa.
A veces basta con expresarte y permitirte experimentar sin miedo al error. En tiempos donde todo parece medirse por productividad, su manera de pensar termina sintiéndose bastante refrescante.
¿Cómo vivir del arte en una época dominada por las redes sociales?
Otro tema que Blas cuestiona muchísimo tiene que ver con internet y la saturación de información que existe actualmente. Considera que las redes sociales cambiaron la manera en que las personas se relacionan y también la forma en que opinan. Según él, mucha gente dejó de expresar realmente lo que piensa por miedo a ser cancelada o criticada públicamente.
También cree que plataformas como TikTok o Instagram generan un exceso constante de estímulos que termina haciendo que las experiencias reales pierdan impacto emocional.
Todo pasa tan rápido que muchas veces la información deja de sentirse importante. Por eso él mantiene una relación bastante distante con las redes sociales y prefiere limitar el tiempo que pasa dentro de ellas.
En lugar de quedarse horas viendo contenido, Blas prefiere conversar cara a cara, escuchar historias reales y convivir con personas creativas. En dos puntos entendemos perfectamente por qué conecta tanto con quienes también sienten agotamiento frente al ritmo acelerado del mundo digital.
¿Qué significa realmente ser artista para Blas Cernicchiaro?
Para Blas, ser artista también implica aceptar que no todas las personas van a entender tu camino. Sabe perfectamente que todavía existe gente que considera el arte como una pérdida de tiempo o como algo poco importante frente a otras profesiones. Sin embargo, también entiende esas posturas y no busca imponer su visión sobre nadie.
Aun así, continúa creando porque encontró en el arte una manera de mantenerse en paz consigo mismo. Quizá la frase que mejor resume toda su filosofía aparece cuando dice que “uno mismo es un artista para estar en paz con uno mismo”. Y honestamente, ahí parece resumirse todo su pensamiento.
La música, la pintura, las conversaciones, los dibujos y hasta su regreso a Puebla forman parte de una búsqueda constante por entender quién es realmente. Mientras tanto, en dos puntos seguiremos compartiendo historias de artistas que no solamente hacen música, también transforman la manera en la que vemos la vida y entendemos nuestra propia creatividad.
Y recuerda seguir explorando todo el contenido de dos puntos, donde encontrarás más entrevistas, cultura, música y personajes que están dejando huella desde una visión completamente distinta.