El trend viral de ojitos mentirosos representa una profunda crítica social que visibiliza la realidad de la pobreza y marginación en México.

Trend Ojitos Mentirosos: ¿Qué Significa?

El trend viral de «ojitos mentirosos» se ha convertido en uno de los fenómenos más controvertidos de TikTok en 2025. Además, generó un intenso debate sobre desigualdad social, apropiación cultural y la responsabilidad de los influencers. Contrario a lo que muchos podrían pensar, este trend viral no trata sobre mentiras románticas o gestos divertidos, sino que representa una profunda crítica social que visibiliza la realidad de la pobreza y marginación en México.

El Verdadero Significado del Trend Viral de «Ojitos Mentirosos»

Esta nueva tendencia consiste en que jóvenes se maquillan como payasos usando pintura blanca, azul, roja y negra mientras recorren barrios populares, mercados, tianguis y zonas urbanas marginadas de México al ritmo de la canción «Ojitos Mentirosos» de Tropicalísimo Apache. El diseño de payaso no es una casualidad. Está directamente inspirada en la película mexicana «Chicuarotes» (2019) dirigida por Gael García Bernal.

El maquillaje de payaso en este contexto representa mucho más que una simple estética: simboliza a las personas que, a pesar de cargar con enormes dificultades económicas, deben mostrar un rostro disfrazado de alegría para sobrevivir. En el mundo digital, esta imagen adquiere un significado político profundo. Adicionalmente, funciona como una crítica directa a las desigualdades sociales y la manera en que las ciudades invisibilizan a ciertos sectores de la población.

La Conexión con «Chicuarotes» y la Realidad Social Mexicana

La película «Chicuarotes» proporciona el contexto fundamental para entender este trend viral. La primera escena del filme muestra a dos protagonistas vestidos de payasos en la parte trasera de un microbús de Ciudad de México, intentando ganarse la vida entreteniendo a los pasajeros del transporte público. Cuando nadie les ofrece una moneda, terminan robándoles, ilustrando la desesperación que lleva a los jóvenes marginados a buscar alternativas para sobrevivir.

Gael García Bernal declaró en entrevistas que la película muestra «la falta de amor familiar» y que «atestiguar la desesperanza juvenil es la cosa más terrible de ver. Observar a los jóvenes completamente desesperanzados es quizás de las peores derrotas que tenemos como sociedad». Esta descripción captura exactamente el espíritu que los creadores del trend buscan transmitir en sus videos…o eso se supone.

La Controversia con los Influencers Privilegiados

La polémica estalló cuando diversos influencers comenzaron a replicar «ojitos mentirosos» sin comprender su trasfondo social. El caso más criticado fue el de la creadora española «Mujer Buena Pasta», quien grabó su versión desde una casa de lujo con alberca, un escenario completamente ajeno al sentido original. Su video fue catalogado como una burla del movimiento, proyectando privilegio y desconexión total con el mensaje original.

Los comentarios de usuarios mexicanos fueron contundentes: «Si no sabes el contexto, no lo hagas», «0% humilde, 100% ricos», «Es como si fuera una burla», «Triste en su mansión» y «Se trata de humildad, no de mostrar riquezas». Estas reacciones evidencian cómo la apropiación por parte de influencers privilegiados le quita todo el significado a una manifestación cultural auténtica.

El Debate Sobre Romantizar vs Visibilizar

Esta tendencia de Tik Tok ha generado un debate complejo sobre si su viralización ayuda a visibilizar problemáticas sociales o las romantiza. Los defensores argumentan que precisamente esa popularidad masiva ayuda a que el mensaje llegue a más personas, aunque pueda distorsionarse en el proceso. Para ellos, «mostrar el barrio es un acto político» que coloca a las comunidades populares en el centro de la conversación digital.

Sin embargo, los críticos señalan que puede romantizar la pobreza al transformar una situación de desigualdad en un recurso estético y de entretenimiento. Esta tensión refleja las complejidades inherentes a los fenómenos virales en redes sociales, donde el contexto original puede perderse en favor de la viralidad superficial.

La Respuesta de los Creadores de Contenido

Diversos creadores de contenido han defendido esta nueva tendencia de Tik Tok como una manifestación cultural legítima. La página Cajita Negra logró plasmar exitosamente lo que representa, acumulando miles de comentarios positivos por mostrar auténticamente el mensaje original. Otros creadores como Cero KitKat criticaron duramente cómo «la gente riquilla se unía al trend viral» sin comprender sus implicaciones.

El consenso entre los defensores es claro: «Esta tendencia es importante y el «hate» (odio) que recibe es lo que la hace aún más importante». Esta posición subraya cómo la controversia misma valida la necesidad de discutir las desigualdades que la tendencia busca exponer.

Las Cifras Devastadoras Detrás del Trend Viral «Ojitos Mentirosos»

Esta tendencia de Tik Tok cobra mayor significado cuando se contextualiza con las cifras oficiales de pobreza en México. Según datos del CONEVAL, 46 millones de personas viven en situación de pobreza en el país, de los cuales el 29% está en pobreza moderada y el 7.1% en condición extrema. El índice de pobreza multidimensional alcanzó el 29.6% en 2024, equivalente a casi tres de cada diez personas.

Aún más alarmante es la situación de niños y adolescentes: el INEGI reporta que 3.7 millones de menores trabajan en México, la mayoría en condiciones precarias o en las calles. Esta realidad se refleja directamente en los videos de «ojitos mentirosos», donde los escenarios no son espacios turísticos sino la cotidianeidad de localidades precarizadas: mercados, ferias de pueblo, autobuses, tianguis, camiones de basura y fondas de comida.

El Resurgimiento de la Icónica Canción «Ojitos Mentirosos»

La canción «Ojitos Mentirosos» tiene una historia fascinante que enriquece el contexto del trend. Originalmente fue compuesta en 1973 por Coré Cuestas Chacón del grupo peruano Los Ecos, pero la melodía llegó a México a través de Tropicalísimo Apache, quienes la popularizaron en sonideros y fiestas de barrio. La letra original hablaba de un desamor donde la pareja miente constantemente, pero la Generación Z la resignificó como una expresión para «dignificar al barrio» y visibilizar a las comunidades que enfrentan desigualdad.

El resurgimiento actual se debe principalmente a la nueva interpretación del cantante de sierreño Chino Pacas, que se colocó en el número 3 de los rankings semanales de Spotify, acumulando más de 10 millones de reproducciones en 22 días y manteniéndose como número uno en las tendencias musicales de YouTube.

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