Es verdad que Donald Trump influyó en la FIFA, tras la llamada telefónica que bastó para desatar una de las mayores controversias del futbol internacional en los últimos años. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que pidió a Gianni Infantino revisar la tarjeta roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el partido frente a Bosnia y Herzegovina. Horas después, el Comité Disciplinario de la FIFA suspendió la sanción automática que impedía al atacante disputar el siguiente encuentro. Aunque la máxima autoridad del futbol insiste en que la decisión fue tomada por un órgano independiente y niega cualquier intervención política, la coincidencia entre ambos hechos provocó fuertes críticas de federaciones, analistas y aficionados, quienes cuestionan la transparencia del proceso y el precedente que deja para el deporte.
¿Qué pasó con la tarjeta roja de Folarin Balogun?
Todo comenzó durante el encuentro entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina.
En una jugada disputada durante la segunda mitad, Folarin Balogun realizó una entrada sobre el defensor Tarik Muharemović. Inicialmente el árbitro permitió seguir la acción, pero tras revisar la jugada en el VAR decidió mostrar la tarjeta roja directa por considerar que existía juego brusco grave.
La expulsión significó que Estados Unidos disputara el resto del encuentro con diez futbolistas.
Además, conforme al Reglamento Disciplinario de la FIFA, una tarjeta roja directa implica automáticamente una suspensión para el siguiente partido oficial.
Donald Trump é como uma águia que defende os EUA contra tudo e contra todos.
— Sérgio Camargo (@CamargoDireita) July 6, 2026
Trump – "Vi o lance, e sou alguém que ama esportes… aquilo não foi falta. Nem sequer foi uma infração… esse árbitro, que é um tanto suspeito se você analisar o histórico dele. Ele tomou uma… pic.twitter.com/kL4IEifed4
Esa sanción dejaba fuera al delantero estadounidense del compromiso de octavos de final frente a Bélgica, uno de los encuentros más importantes para la selección anfitriona.
¿Por qué Donald Trump llamó a Gianni Infantino?
Tras el partido, Donald Trump confirmó públicamente que habló con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
El mandatario estadounidense aseguró que únicamente pidió revisar la jugada porque, a su juicio, la expulsión había sido injusta y Balogun no merecía perderse el siguiente encuentro.
Trump incluso agradeció posteriormente a la FIFA por lo que calificó como una decisión justa, aunque insistió en que él solamente solicitó una revisión del caso y no ordenó modificar el castigo.
La llamada presidencial se convirtió inmediatamente en noticia internacional porque muy pocas veces un jefe de Estado interviene públicamente en un procedimiento disciplinario relacionado con una competencia deportiva.
¿La FIFA cambió la decisión por presión política?
Esa es precisamente la pregunta que ha generado la mayor controversia.
La FIFA confirmó que Gianni Infantino sí recibió la llamada de Donald Trump.
Sin embargo, el organismo explicó que el presidente de la FIFA no intervino en la resolución del caso de Folarin Balogun y recordó que las decisiones disciplinarias corresponden exclusivamente a órganos judiciales independientes.
Según la explicación oficial, el Comité Disciplinario aplicó el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA para suspender temporalmente la ejecución del castigo, manteniendo vigente la tarjeta roja, pero permitiendo que Balogun disputara el siguiente encuentro bajo un periodo de prueba de un año.
Es decir, la expulsión nunca desapareció del historial del jugador; únicamente quedó suspendida la sanción automática de un partido.
¿Qué dice el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA?
La FIFA fundamentó su decisión en el artículo 27 de su Código Disciplinario.
Esta disposición permite que un órgano judicial suspenda temporalmente la ejecución de determinadas sanciones bajo circunstancias específicas y establezca un periodo de prueba para el futbolista sancionado.
Aunque el reglamento contempla esa posibilidad, diversos especialistas señalaron que resulta extremadamente inusual utilizar dicho mecanismo para una tarjeta roja mostrada durante una competencia de esta magnitud.
Precisamente esa interpretación generó buena parte de las críticas internacionales.
¿Cómo reaccionaron Bélgica y otras federaciones?
La decisión provocó molestia inmediata.
La Real Federación Belga de Futbol manifestó públicamente su sorpresa y presentó una reclamación formal al considerar que la suspensión automática de una tarjeta roja constituye una regla básica del reglamento disciplinario.
Posteriormente, la UEFA calificó la decisión como «sin precedentes», «incomprensible» e «injustificable», al considerar que podría afectar la credibilidad de las competiciones internacionales.
Incluso surgieron versiones sobre posibles acciones legales deportivas para impugnar la resolución, aunque finalmente el encuentro se disputó con Balogun en la alineación estadounidense.
¿Qué impacto tuvo Balogun contra Bélgica?
Paradójicamente, la polémica terminó teniendo poca influencia sobre el resultado deportivo.
Balogun fue titular con Estados Unidos después de que la FIFA suspendiera su castigo.
Sin embargo, Bélgica dominó ampliamente el partido y consiguió una victoria contundente por 4-1 para avanzar a la siguiente ronda.
El delantero estadounidense prácticamente no logró generar oportunidades claras de gol y su presencia no modificó el desarrollo del encuentro.
Al finalizar el partido, algunos futbolistas belgas señalaron que el resultado representaba una especie de «justicia deportiva» después de toda la controversia generada durante los días previos.
¿Por qué esta decisión preocupa al futbol internacional?
El caso trasciende la actuación de un solo jugador.
Especialistas en derecho deportivo consideran que la principal preocupación radica en la percepción pública sobre la independencia de los órganos disciplinarios.
Cuando un jefe de Estado reconoce haber solicitado la revisión de una sanción y posteriormente esa sanción cambia, inevitablemente surgen dudas sobre la imparcialidad del procedimiento, incluso si el organismo asegura que ambos hechos no guardan relación.
La FIFA insiste en que sus órganos judiciales funcionan de manera autónoma, pero el episodio alimentó nuevamente el debate sobre la influencia política dentro del futbol internacional.
¿Existen antecedentes similares en la historia del futbol?
Casos de suspensión o modificación de sanciones han existido anteriormente.
Sin embargo, resulta mucho menos frecuente que la controversia incluya la participación pública de un presidente en funciones.
Analistas deportivos coinciden en que precisamente ese elemento convirtió el caso Balogun en uno de los episodios disciplinarios más comentados de los últimos años.
Además, el contexto internacional y la relevancia del torneo multiplicaron el impacto mediático de la decisión.
¿Qué consecuencias podría enfrentar la FIFA?
Aunque el caso ya quedó resuelto desde el punto de vista deportivo, las repercusiones institucionales podrían extenderse durante varios meses.
Diversas organizaciones vinculadas a la gobernanza del deporte solicitaron revisar el procedimiento seguido por el Comité Disciplinario y analizar si existió algún tipo de influencia externa.
Por su parte, la FIFA mantiene su postura de que el proceso respetó plenamente sus reglamentos y que la llamada de Donald Trump no condicionó el resultado final.
La polémica alrededor de Folarin Balogun demuestra que, en el futbol moderno, una decisión disciplinaria puede trascender el terreno de juego y convertirse en un asunto político, jurídico y mediático de alcance mundial. Aunque Estados Unidos terminó eliminado pese a la habilitación de su delantero, el debate sobre la independencia de la FIFA seguirá presente y probablemente marcará futuras discusiones sobre la transparencia de los órganos disciplinarios del futbol internacional.